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lunes, 13 de junio de 2011

LAS FARC SOLO BUSCAN EXCUSAS PARA RECHAZAR LA PAZ

Lo primero que deberían responder los añosos comunistas que defienden el terrorismo de las Farc y señalan al Estado como responsable de la violencia que desde 1964 padece el país, es si es posible sostener, de acuerdo a la dialéctica materialista que, aunque el mundo haya cambiado vertiginosamente, es válido el planteamiento de la combinación de las formas de lucha con los mismos argumentos ideopolíticos utilizados desde los años 50 del siglo pasado.

Porque los planteamientos del llamado ‘intelectual’ cabecilla de las Farc, Alfonso Cano, demuestran que tanto los terroristas, como sus apologistas, son simplemente dinosaurios que aprendieron a manejar la informática para hacer lo que mejor hacen, propaganda no sustentada en la realidad.

El miércoles 8 de noviembre de 1989, los propagandistas soviéticos y sus áulicos en América Latina, gritaban a voz en cuello que el comunismo estaba vivo y presagiaban el pronto término del capitalismo; a la noche del 9 de noviembre el muro era derribado por las ansias libertarias de los pueblos sojuzgados por la hoz y el martillo, con los escombros del muro se sepultaba el marxismo-leninismo, por eso a los neocomunistas se les acomoda más decir que son bolivarianos, se avergüenzan ellos mismos de sus postulados políticos.

Para Alfonso Cano aunque el mundo haya cambiado, Colombia se quedó en los años 50. Según su discurso “Las FARC nacimos resistiendo a la violencia oligárquica que utiliza sistemáticamente el crimen político para liquidar a la oposición democrática y revolucionaria; también como respuesta campesina y popular a la agresión latifundista y terrateniente que inundó de sangre los campos colombianos usurpando tierras de campesinos y colonos, y nacimos también, como actitud digna y beligerante de rechazo a la injerencia del Gobierno de EEUU en la confrontación militar y en la política interna de nuestra patria, tres razones esenciales que gestaron a las FARC tal como se señala en el Programa Agrario de Marquetalia elaborado y difundido en 1964. Una somera mirada sobre la realidad colombiana de mayo de 2011 nos muestra que, a pesar del contexto internacional reseñado, estos tres factores germinales persisten y se agravan en la actualidad” [1].

De ahí que, para este vocero del narcoterrorismo, la guerrilla aún no está dispuesta a desmovilizarse y dejar la lucha armada, para señalar además de forma cínica y descarada que

Eventualmente unidades nuestras pueden violentar las normas, pero como estamos regidos por unos Estatutos, unas Normas y unos Reglamentos de Régimen Disciplinario estricto, cimentados en una concepción revolucionaria de la vida, que armonizan las relaciones entre combatientes y también, las nuestras con la población civil garantizando una profunda, sincera, armónica y sólida relación, tomamos los correctivos que señalan nuestros documentos.

Respecto al DIH y a sus Protocolos adicionales, mantenemos algunas reservas porque, en ocasiones, dificultan la aproximación a ciertas situaciones, dado que fue concebido y diseñado para conflictos entre naciones y, pese a los protocolos adicionales, no siempre proporciona el justo equilibrio [2].

Son entonces las mismas declaraciones del cabecilla de la organización delincuencial, las que desnudan la realidad de las Farc, una organización criminal cuyo compromiso con una paz real no se encuentra en la praxis de su accionar armado y político, sino que utiliza sus aparatos políticos y los ingenuos ‘progresistas’ que se prestan a su juego, para prolongar la situación de agresión narcoterrorista.

Ninguna persona por ingenua, poco ilustrada o sectaria que sea, puede ignorar que la realidad colombiana cambio 180º a partir de la Constitución Política de 1991, que precisamente reconoció e hizo posibles los derechos inalienables en materias política, económica y social, generando los mecanismos idóneos como la acción de tutela y las acciones de grupo para garantizar su aplicación; se engaña Alfonso Cano y se engañan sus auspiciadores al pretender que nos rige un sistema feudal o dictatorial, cuando el mundo reconoce la democracia colombiana como una de las más duraderas y estables, en la que los poderes públicos ejercen de manera autónoma sus funciones como garantía de desarrollo de los principios constitucionales y legales en procura del bienestar general.

Nos falta avanzar en muchas transformaciones para alcanzar niveles óptimos de justicia social y económica, pero no es mediante la violencia irracional que han practicado las Farc y Eln como ellos se alcanzarán. ¿De qué le han servido al país los cientos de miles de víctimas que el narcoterrorismo ha causado desde 1964? ¿Qué desarrollo social y económico se ha logrado con la voladura de la infraestructura energética, de puentes o carreteras? Los crímenes contra Colombia no son eventualidades como dice Cano, ni justifican las reservas que tengan frente a la Convención de Ginebra y sus Protocolos Adicionales, son el peor atentado contra las necesidades del pueblo mismo y el peor lastre para superar los estados de injusticia que persistan.

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[1] PÚBLICO.ES. Siempre será posible construir escenarios de negociación con el Gobierno. Junio 11 de 2011. En: http://www.publico.es/internacional/381305/siempre-sera-posible-construir-escenarios-de-negociacion-con-el-gobierno

[2] Ibíd.

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