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miércoles, 13 de abril de 2011

LOS NEGOCIOS CON GLOBAL CST


Tratar de crear otra tempestad en un vaso de agua, no puede ser otro el objetivo de la publicación del cable de la embajada norteamericana sobre las negociaciones de asesoría en inteligencia de la firma israelí Global CST al gobierno colombiana para combatir a las Farc y evaluar las amenazas externas contra el país.

Lo publicado por El Espectador [1] no corresponde al titular con que se presenta la noticia, el cual de por si es sensacionalista y deja la impresión de que algo turbio hubo en las conversaciones del Ministerio de la Defensa con la citada empresa, pero en el contenido de la nota sólo se muestra que hubo celos de la embajada norteamericana, que la asesoría no era del gusto del ministro Silva y que como en todas las informaciones recibidas por la embajada norteamericana y relacionadas con la seguridad nacional está involucrado el Director de la Policía, General Naranjo.

Valdría entonces preguntarse si el General Naranjo es funcionario de inteligencia de esa embajada y qué papel cumple con respecto a la seguridad nacional colombiana.

Entre otros detalles, el cable diplomático registró que el Gobierno colombiano había firmado un acuerdo con su similar de Israel para renovar su versión de aviones Kfir, en un negocio por 160 millones de dólares con una compañía del Estado llamada Israel Aircraft. Además, informó que las negociaciones planteaban la eventual compra de aviones no tripulados con inteligencia y habilidades de reconocimiento, así como su participación en una licitación para la compra de fragatas. Los anuncios a Washington evidenciaban cierta incomodidad porque los negocios con Israel no habían sido una significante fuente de inversión en Colombia durante los últimos años.

Evidentemente lo que se desprende es un interés comercial de los EE.UU., no una observación sobre la inconveniencia de la negociación porque afecte algún interés vital de la seguridad nacional o continental, o que se observen rastros de negocios ilícitos o corrupción en el mismo; se desprende igualmente que el General Naranjo tuvo algún interés personal en el negocio, que la firma israelí no era de su agrado y que pretendía frustrar cualquier negocio de esa firma con Panamá.

La única nota discordante es la afirmación de Naranjo que hace a los norteamericanos, sobre un supuesto caso de conducta personal de un miembro de la firma con relación a documentación clasificada, el cual nunca fue probado. La embajada de EE.UU comentó que fuentes de la Policía habían dicho que un intérprete de la compañía israelí, aunque de origen argentino, identificado como Shai Killman, había tomado copias de documentos clasificados del Ministerio de Defensa colombiano y, aunque había fracasado en su intento, había tratado de venderlos a las Farc a través de contactos en Ecuador y Argentina. Los documentos supuestamente eran de alto valor. No obstante, el cable añadió que el general Yisrael Ziv negó lo sucedido y que había enviado a su vocero Killman de regreso a Israel.

Ojalá se aclare si hay un interés de la Policía Nacional por perjudicar la imagen institucional del Ejército a través de esas informaciones y se explique por qué las mismas no son tramitadas obedeciendo los conductos regulares dentro del gobierno colombiano; harto daño causan las filtraciones y comentarios del Director General de la Policía a través de gobiernos extranjeros a la seguridad y legitimidad de las instituciones colombianas.

Es un hecho que Oscar Naranjo actúa como agente extranjero y sus informaciones son acatadas por la embajada de EE.UU., incluso para incidir en las relaciones de ese país con otros gobiernos. Al menos en lo que tuvo que ver con la opción de GLOBAL CST en Panamá, la cual se acabó pronto. Ese mismo diciembre de 2009, un cable de la Embajada de EE.UU. en el vecino país confirmó que se habían cerrado las discusiones con la firma israelí. De hecho, en una reunión con el presidente Martinelli, la Embajada había comentado los problemas que la empresa había causado en Colombia y Perú y les recomendó que hablaran con el general Óscar Naranjo para que les comentara más detalles. El presidente Martinelli agregó que no querían cambiar de amigos. La Embajada terminó agradeciendo a su similar de Bogotá por los reportes sobre Global y su relación con oficiales claves del gobierno de Colombia.